Vivir en un lugar atravesado por la historia mas cruel de la Argentina reciente, recuerdos que se nos presentan en formas impertinentes e impenitentes, miradas, alegrías, reencuentros, sentires, angustias, secretos de una sociedad que fue dividida por la violencia, la oscuridad y el dolor...
Volver a ver los rostros de la represión, los rituales, los lenguajes, las amenazas, la sutil forma de los maltratos cotidianos, la angustia en los rostros de quienes ya no están, esa forma cruel de perpetuar el poder...
¡¡Pero eso no es poder, cuando optaron por la violencia ya no es poder¡¡,... nos lo recuerda Hannah Arendt,.. y entonces nos reímos, nos damos cuenta de tantas pequeñas cosas; entonces volvemos a la memoria y el recuerdo de quienes se quedaron esperando a sus seres queridos, buscando en lo profundo de nuestros recuerdos, compartir algunas historias, y darnos cuenta de la huella dolorosa en el alma que nos hicieron...
Aprender a jugar a las escondidas como si fuera parte de lo cotidiano, escondernos abajo de un escritorio, la importancia de nuestros seres queridos, o permanecer horas en silencio bajo un ropero mientras nos buscan, o no salir solo que fuera al colegio o la casa de un pariente, o aprender el significado de estar en las listas...
Hablar y testimoniar, para que el alma sepa o recuerde,.. para que se libere la memoria dolorosa, para liberar de miedos y silencios, para que la verdad fluya...
Memorias de una época...
http://www.lagaceta.com.ar/imagenes/galeria/3135/fotografia-memoria.html
KELOPE RINGSTONE: ¿Cómo llegamos a comprender aquella frase de Leibniz sobre que un autor sabio se aproxima a la nociòn de un ser perfecto cuando encierra el màximo nùmero de verdades en el menor espacio posible?... Las Bases de Juan Bautista Alberdi, la Constitución, la verdad de Dios y la tortuga mitológica sobre la que se asienta el mundo desde la antiguedad...